
La amistad no se conquista, no se impone. La felicidad de un amigo, te da felicidad; sus penas se hacen tuyas, porque hay un hermoso lazo que los une, por ternura, lealtad, cariño, confianza, paciencia y apoyo. Con un amigo, compartís sonrisas, y lágrimas; pero sobre todo, risas y complicidades.
NUNCA LLEGAMOS A VALORAR LA AMISTAD DE ALGUIEN, HASTA QUE NUESTRO AMIGO SE VA. PERO A VECES HACE FALTA QUE SE VAYA, PARA QUE NOS DEMOS CUENTA DEL VALOR REAL DE SU AMISTAD.
El auténtico valor de la amistad se deriva de lo difícil que es conseguirla y mantenerla.